Mucho habíamos leído en internet sobre este romántico restaurante barcelonés ubicado en la zona alta, infinidad de comentarios, creo que en la web del eltenedor.es tenía exactamente 375 , la mayoría de ellos entre excelencias y muy buenos relatos sobre este restaurane. La realidad ha sido bien distinta, vayamos por partes, primero los puntos negativos con el fin de desmitificar el lugar y luego los positivos, que los tiene, aunque a un precio muy alto.
En los comentarios que hay sobre el restaurante La Antigua se dice que el local es algo ruidoso, bueno pues sí, porque de una mesa a otra hay escaso un palmo y sólo con que alguien se contente más de la cuenta te dan la noche. El ambiente es pijín supuestamente repleto de comensales novatos que llegan a través de lo que leen por la red pues si hay de los que repiten es porque no han sabido encontrar mejor lugar, pues los hay, sin lugar a dudas.
El lugar es muy acogedor la decoración muy acertada, las mesas son muy bonitas y románticas, eso si pedid que no os coloquen al lado de la ventana pues acabarás siendo todo un comensal escaparate, pues aquellos que pasen por el lugar verán tu cuerpo serrano llenándose de los escasos manjares que sirven, aquí el romanticismo del lugar se parte en dos, también huye de la primera mesa pues está de más ya que se encuentra a escasos 50 centímetros de la puerta de entrada una puerta que le da al local un aire… más que un aire un vendaval de esos que te hacen asomar los pezones como periscopios, pues ayer con el frío que caía en la ciudad condal cada vez que se abría la puerta acababas mirando de forma desafiante al que entraba. El local tiene tres estancias, la primera sala la de entrada es en la que cenamos y tan sólo un par de mesas quedaban a cubierto del aire o la visión de los transeúntes, la segunda es el pasillo que lleva a la tercera, un pasillo ancho pero justo al lado de unos malolientes servicios, bonitos, pero sinceramente con muy mal olor, será por las cloacas o por no se que se yo pero es inaceptable, la tercera y última sala es quizá la mejor. El local abre a las 21.00H y a las 21.10H probablemente esté lleno.
El servicio, numeroso, muy rápido y correcto quizá el metre algo altivo pues se molestó al pedirle cambio de mesa, pues de escaparate yo, si no me pagan nada.
Los platos, cubiertos, manteles y demás utensilios para nutrirse son de primera calidad y con una estética más que cuidada, la carta es correcta con frases que te quieren animar a comentar lo que te ha parecido, como asegurando que te escuchan, mentira.
La teca, que es lo que más importa en un restaurante, da la razón a alguno de los comentarios que pueblan la red sobre La Antigua, en ellos se dice que las raciones son cortas y eso muy a mi pesar resulta ser verdad, si te gusta saciarte, si eres de los de comer, escoge otro lugar. Platos gigantes para raciones escasas.
La variedad de la carta anda algo escasa, unos 8 primeros y 8 segundos a escoger, los primeros, ensaladas y cremas, normalitos, yo escogí una combinación de calabacín con queso y no se que más que me recordaba demasiado a los calabacines a la plancha que me preparo, sabrosos pero no excelentes, los segundos parecen prometer más mitad carne mitad pescado, opté por la consabida y renombrada hamburguesa al foie una hamburguesa que es, grande, pero que por 18 euros se queda corta ya que el foie se lo deben enseñar a la hamburguesa a una prudente distancia para ver si coge algo de olor, porque al menos la mía por descuido o por escasez sabía a simple y llana hamburguesa mixta de ternera y cerdo, una hamburguesa sin más emoción que la de un corto nido de cebolla caramelizada sobre el que descansaba y unas minúsculas patatas esféricas, mi mujer en cambio se atrevió con una pechuga de pato, un pato al que si le hubiera quedado tan sólo una pluma hubiese salido volando por la misma puerta que nos enviaba los consantes y gélidos mensajes invernales, no le preguntaron si lo quería al punto o si lo quería como mascota, vivito y colenado porque estaba crudo y excesivamente sagnilolento, nos equivocamos ambos y el postre bueno pero sin solventar el agravio.
Muy por debajo de las expectativas creadas, en La Antigua se cena normal, con una carta corta unas raciones más cortas y todo a un precio caro.
El descuento que consigues a través del tenedor es de un 10%, unos 6 euros en un cena media, como la nuestra que sin botella de vino nos ha costado del orden de 80 euros, un descuento que figura en la factura como Descuento cliente, y para acceder a él no hace falta presentar la reserva, sólo dando el nombre de la persona que hizo la reserva y obviamente diciendo que vienes de eltenedor.es es suficiente.







